
A veces la vida está tan viva que no hace falta hacer nada especial para sentirse turbado por ella.Así me sentía contemplando éste cielo onírico lleno de nubes de espuma, sin importarme donde estaba lo real o lo irreal, cautivada por los colores y las formas, tan efímeras, que lo hacían aun todo mas bello.
¿Del fondo de qué ensueños brotan tales imágenes? se preguntaba Gastón Bachelard en su “Poética del espacio”.
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